Las comunas de la Provincia mantienen hoy una gestión de la basura desunida y fragmentada, por lo que la propuesta que entrega José M. Rebolledo podría ayudar a tener una estrategia provincial coordinada, optimizando la logística y construyendo una solución circular común.
ESCRIBE EL AUTOR DE LA COLUMNA:
Las largas distancias encarecen el reciclaje en la Provincia de Arauco. Una estrategia conjunta entre sus siete comunas podría sumar volúmenes, optimizar transporte y aprovechar las oportunidades que abre la Ley REP.
Hace algunos días tuve la oportunidad de participar en Modo Circular 2026, donde presentamos la experiencia que estamos desarrollando en Huechuraba en economía circular y reciclaje.
Cuando nuestra administración asumió en diciembre de 2024, recibimos un piloto que cubría aproximadamente 5.000 viviendas, cerca del 17 % de los hogares de la comuna, y recuperaba alrededor de 3 toneladas mensuales de papel, cartón, vidrio, latas y plásticos.
Durante 2025 ampliamos progresivamente la cobertura hasta unas 18.000 viviendas y, en abril de 2026, alcanzamos el 100 % de los hogares, alrededor de 28.900 viviendas. Hoy recuperamos del orden de 90 toneladas mensuales y ya son más de 1.200 toneladas de residuos que no han debido ser transportadas y dispuestas como basura, sino que han podido tener una segunda vida.
Sin embargo, la principal enseñanza no está solamente en las cifras.
Está en comprender que para reciclar a gran escala se necesitan volumen, logística, coordinación territorial y colaboración público-privada.
Y esa experiencia me lleva inevitablemente a pensar en la Provincia de Arauco.
El costo de la distancia
Conversando con alcaldes de comunas como Cañete y Los Álamos que nos han visitado en Huechuraba, hay un problema que aparece con mucha claridad: el costo de transportar materiales reciclables durante decenas o incluso cientos de kilómetros puede terminar siendo una de las principales barreras para avanzar en reciclaje.
El papel, cartón, vidrio, latas o plásticos tienen valor como materiales, pero ese valor debe ser capaz de sostener una cadena logística que incluye recolección, clasificación, almacenamiento, transporte y finalmente valorización.
Cuando una comuna genera individualmente volúmenes relativamente pequeños y debe trasladarlos largas distancias hacia centros de clasificación o valorización, el costo del flete por tonelada puede volverse muy significativo.
Y ahí surge una pregunta que considero necesario comenzar a discutir:
¿Tiene sentido que cada una de las siete comunas de la Provincia de Arauco intente resolver este desafío por separado?
Quizás ha llegado el momento de pensar el reciclaje no solamente a escala comunal, sino a escala provincial.
Arauco, Curanilahue, Los Álamos, Lebu, Cañete, Contulmo, y Tirúa podrían estudiar conjuntamente la posibilidad de desarrollar una Estrategia Provincial de Economía Circular y Reciclaje.
No significa necesariamente crear una nueva estructura burocrática ni construir inmediatamente grandes instalaciones.
El primer paso debiera ser mucho más simple y técnico: sentarse en una misma mesa y estudiar la economía real de los residuos de la provincia.
¿Cuántas toneladas de papel y cartón genera cada comuna? ¿Cuánto vidrio? ¿Cuánto plástico? ¿Cuánto metal? ¿Dónde están actualmente los gestores? ¿Cuántos kilómetros recorren los materiales? ¿Cuánto cuesta transportar una tonelada? ¿Qué volumen conjunto permitiría hacer más eficiente ese traslado?
Solo entonces podrán saber cuál es el modelo más conveniente.
La Ley REP abre una oportunidad
Chile cuenta hoy con una herramienta que puede ayudar a construir esa solución: la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como Ley REP.
A través de esta legislación, los productores deben organizar y financiar la recolección y valorización de determinados residuos, entre ellos los envases y embalajes, mediante sistemas colectivos de gestión.
Los municipios pueden celebrar convenios con estos sistemas y la normativa contempla distintos niveles de participación municipal, incluyendo la posibilidad de que determinadas funciones sean desarrolladas mediante asociaciones de municipalidades como Arauco 7 por ejemplo.
Esto abre una oportunidad especialmente interesante para territorios como Arauco.
¿Por qué no explorar un acuerdo territorial en que las siete comunas puedan dialogar conjuntamente con sistemas de gestión como GIRO o ReSimple, además del Ministerio del Medio Ambiente, Gobierno Regional, recicladores de base, gestores y empresas valorizadoras?
La escala puede cambiar completamente la ecuación.
Una comuna aislada puede generar pocas toneladas. Siete comunas agregando sus volúmenes pueden representar una operación logística completamente diferente.
Consolidar antes de transportar
Una de las alternativas que debería evaluarse técnicamente es generar uno o más puntos estratégicos de consolidación provincial.
En lugar de transportar pequeñas cantidades individualmente a grandes distancias, los materiales podrían concentrarse, clasificarse y, cuando corresponda, compactarse o enfardarse antes de ser enviados hacia plantas de valorización.
El principio es sencillo: transportar materiales con mayor densidad y camiones con mejores factores de carga reduce el costo logístico por tonelada transportada.
Esto podría significar menos viajes, menores costos, menores emisiones asociadas al transporte y una operación más atractiva para los gestores.
Dependiendo de los volúmenes disponibles, incluso podría evaluarse en el futuro infraestructura provincial de clasificación o pretratamiento que, además de resolver un problema ambiental, genere empleos verdes y nuevas capacidades locales.
Primero medir, luego invertir
Por eso, antes de hablar de nuevas plantas, camiones o infraestructura, propondría realizar un estudio de prefactibilidad para un Sistema Provincial de Economía Circular de Arauco.
Ese estudio debería levantar al menos los volúmenes de residuos valorizables generados por comuna, distancias recorridas, costos de transporte y disposición final, infraestructura disponible, gestores existentes, recicladores de base, alternativas de consolidación y posibles ubicaciones estratégicas.
También debería modelar distintos escenarios.
¿Qué ocurre si participan dos comunas? ¿Cuatro? ¿Las siete?
¿Cuánto disminuye el costo logístico por tonelada a medida que aumenta el volumen consolidado?
Esa información permitiría tomar decisiones basadas en evidencia y no solamente en buenas intenciones.
Del problema comunal a una solución territorial
La Provincia de Arauco conoce bien los desafíos derivados de su geografía y de las grandes distancias.
Pero esa misma realidad puede transformarse en un incentivo para innovar.
La asociatividad municipal puede permitir compartir infraestructura, optimizar rutas, generar mayor volumen, mejorar la capacidad de negociación y facilitar el desarrollo de servicios que individualmente serían mucho más difíciles de sostener.
Por eso creo que el desafío no debiera ser simplemente preguntarse cómo recicla cada comuna.
La pregunta podría ser mucho más ambiciosa:
¿Cómo puede reciclar la Provincia de Arauco?
Conozco profundamente este territorio y estoy convencido de que existen las capacidades municipales, comunitarias, empresariales y humanas para avanzar.
Tal vez el próximo gran salto no consista en que siete comunas construyan siete soluciones distintas.
Tal vez consista precisamente en hacer lo contrario:
juntarse, sumar volúmenes, compartir capacidades y convertir la distancia —que hoy encarece el reciclaje— en la razón para construir una solución común.
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